August Landmesser, el no al saludo nazi por amor

Juguemos un poco a ¿dónde está Wally? Casi todos hemos tenido de pequeños ese maravilloso juego de buscar al muñequito de rayas rojas y blancas escondido entre las páginas y acompañado de una cantidad ingente de dibujos con los mismos colores. Pues bien, aquí estamos ante una fotografía captada el día 13 de junio de 1936, el día de la botadura del buque escuela nazi Horst Wessel, a la que el propio Adolf Hitler decidió asistir. Si nuestras pupilas son ágiles deberíamos encontrar a August Landmesser,  negándose a saludar, cruzado de brazos a pesar de que al paso del Führer todos deben levantar el brazo derecho en honor y lealtad al dictador. Este hombre fue, posteriormente, un icono de las masas revolucionarias contra el régimen nazi y como tal, esta foto desapercibida en un principio pero captada por las tropas anti nazismo un poco después, fue lanzada desde el aire para alentar al resto de alemanes a la sublevación.


Este acto de protesta fue debido a su descontento con las leyes nazis, en concreto con la que postulaba que “los judíos eran un deshonra para el orden social de la raza aria”. Y claro, esto a August le robó el alma y le tocó las narices, puesto que no le dejaban contraer matrimonio con su mujer, de origen judío, Irma Eckler; aunque tuvo dos hijas, Ingrid e Irene, que a los ojos de las Leyes de Núremberg continuaban sin estar dentro de la sociedad. Fue por ello por lo que se negaba a saludar alzando el brazo derecho.

Como resultado de su frustración y de su valentía por no poder casarse con quien a él le diera la gana, comenzó a presentar recursos legales para poder casarse y reconocer así a sus dos hijas como alemanas, pero perdió la batalla en 1938 cuando la Gestapo lo tomó preso y lo condenó a dos años y medio de cárcel por mantener relaciones “extraconyugales” con una mujer judía. Todo esto no iba a caer en saco roto, y tener que luchar por amor y por sus hijas le costaría bastante caro. Los alemanes decidieron llegar a la conclusión de que August iba a ser “una deshonra para la sangre y el honor alemán”, así que lo encerraron en un campo de concentración donde se pierden sus huellas, aunque quedó constancia de que tuvo que alistarse a un batallón disciplinario; poco después no se volvió a saber nada más de el. Se rumorea que pudo haber muerto en algún lugar de Yugoslavia, sea como fuere, D.E.P. soldado.

Respecto a su familia, sabemos que su mujer fue condenada a otro campo de concentración, exactamente en Ravensbrück, donde murió.  Sus hijas fueron enviadas a un orfanato hasta que cumpliesen la mayoría de edad, o hasta que alguna familia quisiera adoptarlas. Con el paso de los años, en 1991, Irene encontró una fotografía de su padre; aunque la original se puede encontrar en el centro de documentación “Topografía del Terror”, lo que fueron las oficinas de la Gestapo y la S.S en Berlín.

Antes que nada, debemos de tener en cuenta que aunque estuviese en las filas nazis, August era un alemán que, entre otros muchos, estaban en contra de este régimen y del terror que le obligaba a estar en las listas con tal de poder llevar pan a casa y mantener a su familia. No estamos ante un revolucionario o un comunista, o cualquiera de los miles de hombres de  partidos contrarios a Hitler,  ni siquiera de alguien metido en lo que se hacía llamar política.

Este artículo va dedicado a la memoria de todos aquellos combatientes que tuvieron que hacer un esfuerzo por luchar en el partido que les hacía infelices, un partido que les separó de sus familias por una ideología impuesta y dictatorial que nada tenía que ver con las pretensiones de futuro que ellos soñaban. Yo los voy a llamar valientes, héroes, figuras emblemáticas que no se rindieron, y que gracias a personas como August y el autor anónimo de la foto, hacen que tomemos conciencia del coraje y la dignidad de luchar por lo que uno ama; en este caso fue el amor de su vida, Irma Eckler.

D.E.P.  donde quiera que estés.


Biliografía 

  • Eckler, I., 1996, Die Vormundschaftsakte 1935-1958: Verfolgung einer Familie wegen “Rassenschande: Dokumente und Berichte aus Hamburg, Horneburg. 
  • Erpel, S., 2009, “Zivilcourage : Schlüsselbild einer unvollendeten Volksgemeinschaft”, en  Gerhard, P. (ed.), Das Jahrhundert der Bilder, vol. 1: 1900–1949, pp. 490–497, Göttingen.
  • Straße, A., “Verbotene Liebe. Courage”. Fasena. Disponible en: http://www.fasena.de/courage/ [06/12/2016]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *