Los “diggers” de Morshead

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General Erwin Rommel. Fuente

Durante muchos años, desde Gran Bretaña y otros países del bando Aliado en la Segunda Guerra Mundial, se ha magnificado la batalla del Alamein, ya que se ha hablado una y otra vez de que “Monty” (General Bernard Law Montgomery), logró en aquella estación de Ferrocarril detener por fin a unos de los mejores estrategas que había entonces: Erwin Rommel, más conocido como “el Zorro del Desierto”. Ciertamente allí se le venció y se detuvo su carrera hacia El Cairo, pero no fue la primera vez que se le detuvo durante la Campaña del Norte de África (1940-1943).

Con la llegada de 1941 en el norte de África encontramos un panorama duro para los fascistas italianos de Mussolini: vencidos una y otra vez por los británicos(1) contemplan seriamente la amenaza de ser expulsados de África perdiendo colonias importantes como Etiopía y Libia. Mussolini entonces solicita a su amigo y aliado Hitler un cuerpo de contención. Hitler, temiendo un mar Mediterráneo en manos del enemigo, accede rápidamente y emplaza al general Rommel a viajar de inmediato a Libia para preparar el terreno donde las fuerzas que iba a dirigir (Deutsches Afrika Korps) debían contener a los británicos. Una vez con sus fuerzas más o menos completas, Rommel convence a lo que queda del alto mando italiano y desde marzo logran vencer a los británicos una y otra vez, haciendo uso de tretas y ataques sorpresa.

Así llega en abril a la ciudad de Tobruk; su importancia radicaba en ser una ciudad portuaria desde la que los británicos recibían refuerzos, además de ser una de las claves del poder de la RAF (aviación británica) y de la armada británica en el Mediterráneo, así como el último obstáculo serio antes de entrar en Egipto.

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Tobruk y sus instalaciones vitales. Fuente

El general Archiball Wavell (con instrucciones de Winston Churchill), tras los fracasos en detener o contraatacar a Rommel sitúa en Tobruk al general Leslie Morshead, comandante de la 9º División australiana (en la que no solo había australianos, había gente de muchas partes del Imperio británico), para que defendiese Tobruk a cualquier precio con sus hombres. Morshead, tras emplazarse antes de la llegada de Rommel en abril, fortifica las ya buenas defensas de Tobruk (que antes fue dominio italiano) con sus 30 mil hombres.

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General Leslie Morshead. Fuente

Rommel rápidamente aísla Tobruk por tierra, situando además parte de sus fuerzas más al este para repeler cualquier contraataque, todo sin apenas descanso para sus hombres, ni recursos. Como se puede ver, esta vez los británicos solo huyeron en parte, por lo que Rommel se veía obligado a tomar Tobruk para seguir hacia Egipto. Además debía adaptarse a una guerra de posiciones al estilo de la I Guerra Mundial, dejando por el momento la Blitzkrieg (Guerra relámpago); hasta entonces  la audacia y la velocidad habían sido la causa de que Rommel venciera continuamente a las tropas inglesas que se había encontrado.

El general Morshead estaba decidido a no rendirse, así que organizo a sus hombres en un primer perímetro exterior formado por muchas posiciones con zanjas (con y sin piezas anticarro), alambre y minas, además solicitó refuerzos que llegaron, tanto por carretera, como desde el puerto de Tobruk antes de quedar aislado. El impaciente Rommel (a pesar de desconocer la situación exacta de las defensas de Tobruk como él mismo reconoce en sus memorias), creyendo que sus victorias en la región (Cirenaica) habían debilitado mucho la moral del enemigo, volvió a preparar un ataque rápido desde el este para atravesar las defensas.

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Perímetro y fuerzas británicas en Tobruk. Fuente

Con estas premisas, poco después del 10 de abril comienza un asalto (más lento de los esperado) dirigido por el general Von Prittwitz con un regimiento panzer y otro de infantería cubierto por artillería italiana. Desgraciadamente para ellos, tras penetrar varios kilómetros los australianos les recibieron con un batallón de fusileros apoyados por artillería; el propio Von Prittwitz fue alcanzado en su vehículo y murió y su regimiento se vio obligado a retroceder al punto de partida, siendo acosados en su retirada. Rommel se dio cuenta de que necesitaba algo más para seguir atacando, así que tras inspeccionar el perímetro, ordeno a la 5º División Ligera que atacase al día siguiente.

Morshead y su hombres, al margen de esa primera línea de defensa,  aguantaron un asedio que duró hasta diciembre de 1941, fecha en la que gracias, entre otras cosas, al descifrado del lenguaje secreto alemán mediante la maquina Enigma, se organiza un contraataque para liberar Tobruk llamado Operación”Crusader”(2).

En esos meses, las fuerzas del Eje se encontraron con una barrera muy difícil de sobrepasar debido al continuo fuego anticarro, a  zanjas y otras zonas escavadas y a bunkers, que convertían además el interior en una trampa mortal para las fuerzas blindadas, clave en los éxitos de la carrera de Rommel hacia Egipto, puesto que  entre la ciudad y el 1º perímetro se localizaban puestos fortificados (como Ras el Maduur) preparados para el fuego de apoyo de  la línea exterior, o en caso de penetración (como así ocurrió  desde los primeros días del asedio, en abril) formar una cadena de obstáculos difíciles de superar (porque estaban preparados para luchar contra infantería y blindados con apoyo de artillería), además de otras líneas de defensa. Por otro lado, los hombres de Morshead no se limitaban a esperar, sino que algunas noches ejecutaban pequeños ataques de sabotaje en las lineas ítalo-germanas, sobre todo entre los italianos que durante toda la campaña se mostraron inferiores a sus homólogos alemanes en material, preparación y espíritu. ¿Qué se conseguía con esto? Frenar o paralizar en gran medida a las fuerzas del enemigo, que además se debía enfrentar a regimientos de carros y fusileros británicos que rápidamente salían a su encuentros rodeándolas y provocando en muchos casos la retirada de los panzer, dejando que parte de la infantería tuviera que lograr sus objetivos sin mucho apoyo(3), sobre todo al principio cuando la Luftwaffe no podía operar al 100%. Como se puede ver, la 9º División australiana consiguió una defensa mixta, tanto estática como móvil, reconociendo el propio Rommel en sus “Memorias” la dureza del enemigo(3).  

Gracias a ese afán de excavar y construir posiciones enterradas o semienterradas, a aquellos hombres se les empezó a llamar “diggers (excavadores). A pesar de mostrarse como unos defensores de acero, estos aguerridos soldados también tuvieron su propia escasez de material, sobre todo para artillería de largo alcance, impidiendo responder a los cañones ítalo-germanos; y si fuese poco, desde mediados de abril y mayo, entre las filas defensoras comienzan a darse casos de pulgas y moscas entre los hombres  (4).

Además de la presión por tierra, Tobruk sufrió un ataque continuo de la Luftwaffe e incluso de los U-boot (submarinos) en el puerto, para evitar que se les suministrase el material y los hombres necesarios; en parte consiguieron sus objetivos, puesto que numerosas embarcaciones resultaron dañadas o hundidas por los temibles Stuka. A pesar de esto los australianos no se dejaron vencer, aunque Rommel tampoco se rendía, puesto que además de mantener el asedio logro frustrar 2 contraataques procedentes de Egipto. Así que en torno a noviembre-diciembre preparó con sus refuerzos lo que debía ser el ataque final; sin embargo, el desciframiento del código secreto Enigma en Gran Bretaña, permitió entre otras cosas conocer la situación de Rommel en Tobruk y organizar un 3º contraataque (Operación Crusader) que logró levantar el asedio de Tobruk por el momento.

Así finaliza el primer asedio de Tobruk, que desgraciadamente caería en torno a junio de 1942 en manos del Eje, porque debido a las críticas sobre Londres por parte de Australia (por el continuo uso de contingentes australianos subordinados, no a mandos australianos, sino al mando británico) Churchill se vio obligado a remplazar a Morshead junto con la mayor parte de los diggers así como a algunas de sus fuerzas auxiliares.

La conclusión de este importante asedio fue la primera derrota de Rommel, con la pérdida de hombres, carros, aviones y mandos, además del tiempo (más de medio año). Por otro lado, la Commonwealth (5) debería agradecer (si es que no lo han hecho ya) poder contar con gente como los australianos, las fuerzas indias o los neozelandeses, puesto que como se puede ver fueron soldados duros, bien dirigidos (cosa extraña entre los británicos), de espíritu indomable, que a base de tenacidad y resistencia lograron detener a unos de los mejores generales de la Segunda Guerra Mundial, concediendo a sus camaradas tiempo para reorganizarse y devolver el golpe al enemigo.


Referencias

(1) Hernández, 2010, p. 210-211.

(2) Hubo otras dos operaciones previas. En primer lugar “Brevity” cuyo contraataque comenzó a mediados de mayo de 1941, sin embargo al sureste de Tobruk, cerca del pueblo costero de Sollum (frontera de Libia con Egipto) fue repelido. El segundo intento “Battleaxe” a mediados de junio fracasó igualmente en el Paso de Halfaya (cerca de Sollum).

(3) Rommel, 2015, p. 382.

(4) Latimer, 2007, p. 49.

(5) Se refiere a una confederación de estados británicos, algunos antiguas colonias de Inglaterra.


Bibliografía

  • Hernández, J., 2010, Todo lo que debe saber sobre la Segunda Guerra Mundial, Nowtilus, Madrid.
  • Rommel, E., 2015, Memorias [En línea]. Epublibre. Disponible en: http://bajaepub.com/book/memorias-2/. [14 septiembre 2016]
  • Latimer, J., 2007, Victoria de Rommel en Tobruk, RBA, Madrid.

Marcos Del Amo Sánchez

Historiador novel recién graduado en Madrid.

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