¿Qué comían los Sapiens si no había Mercadona?

 Aprovechando la nueva temporada, que sois muchos los que queréis dejar de lado los excesos, y que tan de moda se encuentra en nuestros días la dieta paleolítica, vamos a ver como se la montaban nuestros antepasados para poder alimentarse.

Hoy en día lo tenemos muy fácil: vamos al supermercado, cogemos unas piezas de fruta y un par de productos congelados, o simplemente llamamos y pedimos una pizza pero, ¿qué hacían nuestros hermanos en el Paleolítico? Es obvio que carecían de neveras, por lo que la comida fresca no podían almacenarla; si tenían hambre tenían que ir a buscarla a diario al supermercado y ¿cuál era su supermercado? El mundo que los rodeaba.

Antes de que los humanos comenzásemos a formar una comunidad propiamente dicha, éramos oportunistas: nos alimentábamos de las frutas de los árboles, tubérculos, raíces, brotes tiernos y de muchas semillas, así como de insectos, pequeños roedores, reptiles, huevos que encontrábamos… Ahora imaginémonos a nosotros intentando cazar un pequeño ratón sin medios y en un espacio abierto, difícil ¿no creen? También comíamos carne, más bien desechos, porque éramos carroñeros. Antes de aprender a cazar en grupo, aprovechábamos las migajas que los buitres nos dejaban o los restos de animales muertos que encontrábamos por el camino.

En la actualidad, a todos nos gusta ir a la playa, a estar vuelta a vuelta y a tostarnos bajo el sol. Durante el Paleolítico, las playas también eran lugares donde encontrar comida. Antes de comenzar a pescar, comíamos moluscos, así como mucho marisco. Seguramente a más de uno ya le está entrando ganas de regresar al Paleolítico para inflarse de marisco ¿cierto?

Como podéis ver, se trataba de una dieta muy rica en proteínas y vegetales, lo que unido a que cada vez que tenían hambre tenían que recorrer varios kilómetros en el mejor de los casos para encontrar la comida, hacía que tuviesen todos unos cuerpos atléticos que más quisieran muchos de los que entrenan a diario.

Poco a poco fuimos evolucionando, formando una comunidad y aprendiendo a cazar y a pescar; ahora éramos cazadores-recolectores. Ahora que aprendimos a cazar, íbamos en grupo, y las presas eran mayores: grandes bisontes, ciervos, jirafas, cualquier animal de grandes dimensiones que pudiésemos atrapar pasaban a convertirse en un elemento fijo en nuestra dieta. En lo que se refiere a la pesca, comíamos ricas truchas, ricos salmones; distintos tipos de pescados dependiendo del área geográfica donde nos encontrásemos. Unidos nos hicimos más fuertes y aprendimos a coordinarnos, favoreciendo este factor a  la alimentación.

La recolección era muy importante, recolectábamos semillas, frutos secos, bayas… Cuando llegaba el frío y los árboles se secaban o simplemente las condiciones no eran favorables para cazar, nos alimentábamos, por ejemplo, de los frutos secos que habíamos guardado.

La caza nos proporcionó animales más grandes, y esto fue muy importante para nuestro día a día  ya que, además de la carne que consumíamos, las pieles y huesos se utilizaban para abrigarse, para hacer adornos o fabricar armas más potentes y eficaces, pero este es un tema del que hablaremos en otra ocasión.

Uno de los principales problemas que encontrábamos con este tipo de dieta, era que nos arriesgábamos a comer todo lo que creíamos comestible. Como resultado, numerosas veces nos envenenábamos con bayas u otros vegetales, o simplemente comíamos animales enfermos.

El paso del Paleolítico al Neolítico se produce con el descubrimiento de la agricultura y la ganadería, momento en el cual se abre un gran mundo de posibilidades.

Como habéis podido comprobar, nos separan una gran cantidad de años, pero la alimentación básica no ha variado mucho. Seguimos alimentándonos de pescados, mariscos, frutas, frutos secos, carnes… alimentos que están presentes en nuestra pirámide alimenticia. Y ahora que hemos visto como se alimentaban nuestros antepasados y la dificultad que tenían para encontrar la comida, no nos quejemos y seamos perezosos cuando tengamos que ir al supermercado, que en nuestro caso lo único que tenemos que hacer es, cazar las ofertas.


Bibliografía 

  • L´Odyssée de l´ espèce, Documental dirigido por Jacques Malaterre, France 3, Francia [Online] Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=7f9u5pAKTg8 [14/ septiembre/ 2016]
  • Menéndez Fernández, M., et al., 2012, Prehistoria antigua de la Península Ibérica, UNED, Madrid.
  • Maillo J. M., 2014, Prehistoria I: Las primeras etapas de la humanidad, UNED, Madrid.
  • Muñoz Ibañez, 2002, Economía, sociedad e ideología de los cazadores-recolectores, UNED, Madrid.

Manuel Bravo García

Estudiante del grado de Geografía e Historia en la UNED. Mi periodo preferido, la Prehistoria...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *