¿Hércules pintado como un bonachón por Disney? No puede ser del todo decente si es hijo de Zeus…

Si alguna vez un héroe griego necesitó unas vacaciones fue Hércules (o como lo llamaban los griegos: Heracles). De tanto luchar consiguió un puesto en la famosa película de Disney. Seguramente la mayoría de niños lo conozcan como el joven héroe musculoso y enamorado que tuvo el papel protagonista en la película. Pero si vamos a lo más profundo de la antigua Grecia, encontraremos una historia con un Heracles muy diferente. Y pienso yo, ¿por qué no conocer al verdadero?

 

Escenas de la película Hércules

Escenas de la película Hércules.  Fuente, Fuente, Fuente, Fuente

Criado sin un padre

Fue uno de los héroes más famosos de la antigüedad y generó un puñado de mitos. Fue hijo del dios Zeus, “rey de los dioses”, y una mortal descendiente de Perseo. La verdad es que no es un puesto privilegiado ser hijo de Zeus…  Ya que tuvo muchos hijos con diferentes diosas y con bastantes mortales de maneras muy creativas: que si convertido en toro, que si en cisne, etc. Para la procreación de Heracles, suplantó la identidad del que debería haber sido el padre durante una noche que duró tres días. Al niño se le llamó Heracles trisélenos (1).

Pero claro, algún punto flojo tenía que tener el que era un “planazo” para Zeus, y ese punto flojo fue Hera. Esta diosa era la esposa y hermana de Zeus, y era conocida por tener unos celos descomunales, lo que solía terminar en desastre para las inocentes amantes de Zeus. ¿Quién podía negarse al rey de los dioses? Incluso el pobre Ganímedes, un chico troyano del que Zeus se enamoró y al que raptó para ser su copero, sufrió la ira de la diosa.

Hércules y Licas de Antonio Canova

Hércules y Licas de Antonio Canova (1795-1815) Fuente

Desgraciadamente, tal era la puntería del rey de los dioses que, siempre que tenía una amante, ésta llegaba con regalo. ¿Y Hera? Pues a la muy astuta no se le escapaba ni una y no solía tener problemas en encontrar la mejor respuesta para bendecir el desliz de su marido. Cuando Heracles nació, sin ir más lejos, le envió dos serpientes con el fin de asesinarlo. Una pena que, aun siendo un bebé, ya hubiese heredado la fuerza de su padre. Machacó a las dos serpientes en una abrir y cerrar de ojos. Poco después, desarrolló una personalidad colérica que, combinada con su fuerza, formaba un arma de destrucción. Aunque para sorpresa de todos, su padre logró que no armara ningún follón.

Aventuras de juventud de Hércules

Cuando el fortachón tenía 18 años, una fiera llamada León de Citerón destrozaba los rebaños de su padre mortal, además de los rebaños de un rey vecino. Así las cosas, para aprovechar sus dotes físicas, lo invitaron a que se quedase en palacio durante los días que hiciese falta hasta que matara al león. El rey, siempre pensando en los demás (un cabronazo), decidió enviarle todas las noches a su hija. ¿Lo bonito del regalo? Pues que no tenía una sola hija, sino cincuenta, y envió cada noche a una diferente. ¿A que no sabéis cuántos días tardó nuestro amigo? Pues sí, cincuenta días tardó el chaval, pura “casualidad”. Está en nuestra mano pensar si realmente tardó cincuenta días en matar al león o si lo quiso alargar un “poco”. Un detalle más: las dejó a todas embarazadas, teniendo los famosos cincuenta Heraclidas.

Después de añadir su gran hazaña al curriculum, le llegaron algunas propuestas más para demostrar sus dotes físicas. En una de estas, recibió en compesación la mano de Mégara, hija mayor de Creonte, rey de Tebas. Con ella tuvo varios hijos. ¿Y quién volvió a dar alguna que otra puñalada trapera? Pues sí, liosa Hera. En esta ocasión manda un ataque de locura a Heracles, que asesina a sus hijos con sus propias manos. Obviamente, en cuanto el chaval entró en razón y se dio cuenta de lo que había hecho, no quiso otra cosa más que suicidarse. Sin embargo, para compensar las malas acciones de Hera, apareció Teseo (que simboliza la prudencia) para llevárselo a Atenas. La verdad es que no podemos decir que Hera fuese una tía amigable; hay maneras y maneras.

Una vez reflexionó sobre lo que hizo (poca cosa) es cuando comenzaron los famosos Doce Trabajos de Heracles (2). Y quizá nos preguntemos, ¿por qué iba a hacer esa serie de trabajos en vez de “jubilarse” ya para el resto de vida? La hipótesis es que quería realizarlos como expiación por el asesinato de sus hijos. 

Otra “peli” que miente

Hércules lucha con el León de Nemea

Hércules lucha con el León de Nemea. Zurbarán. Fuente

Y no me había olvidado de la película infantil que hemos visto casi todos (y si no, ¡al meollo!). Las diferencias son destacables, ya que para empezar, Heracles es hijo legítimo de Zeus y Hera, que están felices y contentos como pareja. Esto hace que la amante de Zeus en el mito original pase a ser madre adoptiva junto con  el padre mortal que no es biológico ni en el mito original ni en la película. Cuando crece, el chaval tiene una fuerza descomunal (pero inocente) y, para aprender a dominarla, ha de entrenarse duramente llegando a convertirse en un héroe. No sólo eso, sino que, gracias a esos pectorales almohadillados, conquista a la mujer de su vida, Meg (¿os suena?), a la que tiene que salvar del dios del inframundo. 

Es decir, omiten todo lo que tiene un contenido poco moral y lo suplantan por otra historia que refuerza el amor en pareja y la constancia como forma de vida, pero mediante el personaje de Hércules. Muy típico de Disney. Y aquí viene mi pregunta. ¿Creéis que hubiese sido mejor crear un personaje nuevo? O ¿creéis que hicieron lo correcto en reemplazar la historia de un personaje ya existente?


Referencias

(1) Significa Heracles el de la triple luna; Martínez de la Torre, 2010, p. 98.

(2) Los Doce Trabajos de Heracles son las siguientes hazañas: el león de Nemea, la hidra de Lerna, el jabalí de Erimanto, la cierva de Cerinia, las aves del lago Estinfalo, los establos de Augias, el toro de Creta, las yeguas del rey Diomedes, el cinturón de la reina de las Amazonas, los bueyes de Gerión, el can Cerbero y las manzanas de oro de las Hespérides; Martinez de la Torre, 2010, pp. 99 – 108.


Bibliografía 

  • Grau García, Natalia, 1995, “Hércules. Su contexto general y algunas consecuencias de su enorme popularidad anterior y actual”, Panta Rei. Revista de Ciencia y Didáctica de la Historia, 1, pp. 9-19.
  • Martínez de la Torre, et al., 2010, Mitología Clásica e Iconografía Cristinana, Editorial universitaria Ramón Areces, Madrid.

Raquel Díaz Carrasco

Estudiante de Historia del Arte en la Universidad de Oviedo por la rama de Patrimonio Histórico Artístico. Amante del arte antiguo y sus sociedades. Asturiana. 1994. - Sin reflexión no hay resultado -

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *