Historia (verdadera) de la Ouija

Típica escena sobre la Ouija:

-Amigos unidos para invocar espíritus prestos a escuchar, si hay alguna presencia aquí, por favor, manifiéstate.

Se mueve el puntero.

-Aaah… Esto es de coña…

-Ya os vale, ¿quién lo ha movido…?

-¿Hay algo qué nos quieras decir?

El puntero pulsa el “sí”.

-Sara déjalo ya.

-Te juro que no soy yo ¿vale?

-Oye esto me esta acojonando. Vamos a dejarlo aquí.

-Lo siento Isa. Vuelve a poner la mano.

Se oye un golpe… todos gritan asustados.

-Chicos… calmaos… la casa es vieja- responde sonriente el típico “guaperas” capitán del equipo de fútbol.

¿Quién no ha visto reproducida esta típica escena de película hollywoodense sobre la ouija? La ouija, el famoso tablero con un alfabeto y números que permite al que la usa contactar con los espíritus del Más Allá. La ouija es bien conocida en el ambiente popular, ya sea por el tirón proporcionado por el mundo cinematográfico, o bien, porque la hayamos realizado o conozcamos a alguien que la hiciera durante la adolescencia; esa etapa de la vida entre la infancia y el adulterio.

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Fotograma de la película Ouija de Stiles White (2014). Trailer. Fuente

¡Los griegos ya la practicaban!

No serán pocos los que alguna vez se habrán preguntado: ¿cuándo y cómo surgió esta supuesta forma de comunicarse con los muertos? Agárrense a sus sillas lectores… Porque cómo podemos comprobar navegando por “san Google” (Internet “nunca miente”), ¡esta forma de comunicarse con los muertos nació en la antigua Grecia! Es más, se afirma que Pitágoras (sí, sí, el causante de que en Matemáticas fuésemos obligados a resolver problemas de triángulos y no se qué catetos) ya utilizaba la ouija en el siglo VI a.C. para adivinar el futuro a través del contacto con los muertos (1).

Pitágoras, al parecer, se sentaba con sus alumnos en círculos alrededor de una tabla “mística” que se movía con un mecanismo de ruedas que señalaba letras, éstas eran anotadas por Pitágoras y sus discípulos más cercanos, que “descifraban” los mensajes del Más Allá a los espectadores. Que mal rollo ¿no? si un señor tan inteligente como para inventarse un teorema que casualmente lleva su nombre ya la usaba…

Y los romanos…

Pero esta macabra historia no acaba aquí, la historia difundida de la ouija afirma que el historiador Amiano Marcelino (¿quién no conoce a Amiano Marcelino?), en su obra Historias narra otro capítulo de la ouija en el siglo IV d.C.: resulta que un tal Patricio y un tal Hilario fueron arrestados por crear una máquina diabólica que servía para adivinar el futuro.

La máquina era un trípode construido con varillas de laurel que actuaba como un oráculo. Antes de comenzar la sesión, la casa debía ser purificada con perfumes de Arabia (nada de marcas blancas) y promulgar una serie de palabras místicas. Entonces el trípode se colocaba en el centro de la habitación con un plato redondo de metal donde estarían grabadas las veinticuatro letras del alfabeto. Una persona vestida y calzada de lino (para estar fresquito) y una rama de verbena en la mano, invocaba las fórmulas mágicas al dios de la adivinación.

El susodicho sostendría un anillo con hilo de lino sobre el plato, el anillo iría dando saltos entre las letras dando respuesta a las preguntas que se formularan(2); imaginamos que preguntas trascendentales del tipo: ¿cuándo me quedaré calvo? ¿Qué fue antes el huevo o la gallina? o ¿La luz de la nevera sigue encendida cuando cerramos la puerta? El caso es que Patricio e Hilario fueron sometidos a cruentas torturas y ejecutados, ya que habían presagiado quién sería el próximo emperador, y ésto no debió de gustar mucho al emperador presente, Valente (364-378) que también asesinó al supuesto sucesor, “por si las moscas”.

Ahora ya conocen la verdad, suyas son las conclusiones… ¿o no? Lo cierto es que no. Estos “testimonios” pese a ser repetidos, copiados y pegados, en multitud de páginas webs variopintas, no constituyen ni de lejos la realidad histórica.

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Detalle de la “Escuela de Atenas” de Rafael Sanzio, donde aparece Pitágoras escribiendo. Fuente

Vamos a contar mentiras, tralará 

En primer lugar, hablemos sobre el testimonio del Pitágoras espiritista. ¿Practicó Pitágoras la adivinación? Sí, eso es cierto, se conocen testimonios que aseguran que el matemático usó las vísceras de las aves para vaticinar el futuro, inventó un nuevo tipo de adivinación a través de los números y la aritmética o incluso tuvo sueños proféticos… (3). Pitágoras representó, en cierto modo, a un hombre “santo”, un filósofo que creó escuela de pensamiento en el mundo griego y que alcanzó una gran influencia política gracias al contacto con lo divino (4). Por lo tanto, Pitágoras hizo y pudo hacer muchas cosas hace más de 2500 años, pero podemos dar por sentado que no hizo una: “crear una máquina con ruedas y un alfabeto para contactar con el Más Allá”. Esta rotunda afirmación “histórica” que aparece en tantas páginas esotéricas es falsa.

Esta brillante afirmación sobre el pasado de la ouija fue fabricada por Lewis Spence en su obra Enciclopedia del Ocultismo. Lewis estableció que la ouija fue inventada en 1853 por un espiritista francés (M. Planchette) y su uso se expandió especialmente tras la fabricación de las “tablillas” por una marca de juguetes americanas. Hasta aquí, todo normal. El problema surge cuando afirma que ya existían antecedentes de este “juguete místico” que fue usado por el propio Pitágoras en el 540 a.C. de acuerdo con una obra francesa sobre la vida de Pitágoras… desafortunadamente, parece que al pobre de Lewis se le olvidó mencionar de qué obra se trataba, ya que a día de hoy esa fuente de información sigue siendo desconocida… Una de dos, o Lewis se inventó la cita bibliográfica (no seamos mal pensados) o quién sabe, puede que el espíritu de Pitágoras visitara al propio Lewis en sueños…

¡Amiano sabe la verdad!

En cuanto al testimonio de Amiano Marcelino, debemos reconocer que existe, pero se han cometido algunos “pequeños” fallos en cuanto a la interpretación del mismo. Purificaciones (la casa tenía que estar limpia para las visitas), un señor vestido de lino recitaba palabras místicas y un supuesto plato de metal con las letras del alfabeto. ¿Podría ser un modelo anterior de ouija? Podría… pero olvidamos que en ningún momento son los propios asistentes los que señalan las letras que conforman las respuestas movidos por entes del Más Allá, sino que las letras son seleccionadas mediante el balanceo de un anillo sostenido por un fino hilo, es decir, el anillo actúa como un péndulo (adivinación con péndulo).

Además, los supuestos “espiritistas”, Hilario y Patricio, admitían que habían construido un oráculo para contactar con el dios de la adivinación (probablemente Apolo) y el propio narrador, Amiano Marcelino, nos cuenta que el dios a través del balanceo del anillo presentaba su voluntad, al igual que hacían los oráculos griegos como el de la Pitia, en Delfos. Por lo tanto, ni las pautas para “adivinar” el futuro eran las mismas, ni tampoco se buscaba conectar con aquellas personas que ya habían “estirado la pata”, sino con el dios Apolo, el cual a través del péndulo revelaba el futuro a los espectadores; en una época en la que no había whatsapp, cada uno hacía lo que podía para comunicarse.

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Polémica tabla de ouija rosa de la empresa Hasbro. Fuente.

Conclusión

En conclusión, observamos como estos episodios reafirman el dicho de que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, ya que ciertamente no existe una evidente evolución histórica entre una arcaica y moderna ouija, por lo que podemos sospechar que estas raíces clásicas nacieron en una cálida tarde de verano, fruto del aburrimiento o de la codicia, en la mente de unos pocos visionarios de finales del siglo XIX, en plena época de moda espiritista, y cuando se creó esta nueva forma de “adivinar” el futuro. Sin embargo, la moda de la ouija no ha muerto, está más viva que nunca; hoy día la ouija se reinventa y podemos encontrar muchos modelos variopintos, para todos los sexos y edades… ¡quizás este juguete sea el remedio para desenganchar a su hijo del móvil!

¿La falta de antecedentes históricos quiere decir que la ouija sea una leyenda urbana? Algunos creerán que es una farsa, otros que es una forma muy útil de pasar el rato… Nosotros no nos posicionamos aunque sí que tenemos claro, que es mucho menos divertida y rápida que llamar al gran adivino Sandro Rey para que te eche las cartas ¡bendiciones y buenas noches!


Referencias

(1) Sobre este caso, podemos encontrar toda una serie de páginas web muy fidedignas que hablan de la ouija y con una “sólida” bibliografía histórica. Algunos (de los muchos) ejemplos:

http://www.tarot-josnell.com/misterios/origen-tabla-ouija.html; http://www.mundoparapsicologico.com/misterios/origen-de-la-tabla-ouija-magia-negra-y-satanismo/; https://labitacoradelmiedo.wordpress.com/tag/tablero-ouija/; http://www.oraciondiaria.org/liberarse-tabla-uija; http://cmagico.blogspot.com.es/2007/06/historia-de-la-ouija.html

(2) Amm. Marc., XXIX.

(3) Hernández, 2013, pp. 5-25 y Montero, 1997, pp. 242-243.

(4) Hernández, 2011, p. 118.

(5) Spence, 1920, p. 324.


Bibliografía

  • Amiano Marcelino, Historia del Imperio Romano. Desde el año 350 al 378 de la Era Cristiana, tomo II,  Biblioteca clásica, Madrid, 1896 (Traducción y edición de F. Norberto Castilla). 
  • Elíade, M., 2010, Historia de las creencias y las ideas religiosas I, Paidós, Barcelona.
  • Hernández de la Fuente, D., 2013, “Pitágoras como adivino: religión y política en la Magna Grecia”, POTESTAS, 6pp. 5-25.
  • Hernández de la Fuente, D., 2011, Vidas de Pitágoras, Atalante, Girona.
  • Montero, S., 1997,  Diccionario de adivinos, magos y astrólogos de la antigüedad, Trotta, Madrid.
  • Ogden, D., 2007, A companion to Greek Religion, Blackwell, Malden.
  • Rosa, R., 2013, La historia de la radiestesia, Ediciones I, Valencia.
  • Rüpke, J., 2007, A companion to Roman Religion, Blackwell, Malden.
  • Santos Yanguas, N., 2008, “Adivinación y presagios en el Bajo Imperio Romano según Amiano Marcelino”, Estudios Humanísticos. Historia, 7, pp. 9-20.
  • Spence, L., 1920, An encyclopaedia of occultism: a compendium of information on the occult sciences, occult personalities, psychic science, magic, demonology, spiritism and mysticism, George Routledge & sons, London. 
  • Vázquez Hoy, A. M., 2003, Arcana mágica: diccionario de símbolos y términos mágicos, UNED, Madrid.
 

Rubén Montalbán López

Director de este ambicioso proyecto. Graduado en Geografía e Historia por la Universidad de Jaén y Máster en Historia y Ciencias de la Antigüedad por la UCM y UAM. Interesado en la Historia de las Religiones, en especial, en épocas de conflictos religiosos, y apasionado de la Historia Social, debemos dar voz a los Sin Voz.

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