La historia de Mattan: el primer cojo de Cádiz

Reconstrucción del rostro de Mattan. Fuente

En el punto más alto de la antigua isla de Erytheia, corazón de la actual Cádiz, viviría Mattan, uno de los fenicios más famosos que se conocen.

Tanto Mattan como sus compatriotas llegarían movidos por la búsqueda de metales y las ansias de ganar dinero con el comercio. ¿O creíais que el trapicheo lo habíamos inventado nosotros? Al igual que hiciesen en Tiro, su lugar de origen, necesitarían de un lugar donde proveerse si la situación lo requería; y lo encontrarían en el poblado de doña Blanca, en el actual Puerto de Santa María. Una vez fundada la ciudad más antigua de occidente, se lanzarían a la aventura en aguas del océano Atlántico…

Rápidamente constituirían en Erytheia su zona de “confort”. Entre dos calles, una más ancha que la otra y construidas de barro y arcilla, construirían ocho viviendas; una de estas viviendas sería la vivienda de Mattan. Mientras que la calle ancha se correspondía con la principal, la más estrecha se hizo en forma de zig zag. Actualmente lo tenemos fácil, frente a nuestra vivienda, o a pocos metros de ella, nos encontramos con contendedores donde almacenar la basura, que luego son recogidos; Mattan y sus vecinos carecían de dichas comodidades, por lo que la basura se arrojaba directamente a la calle, razón por la cual dichas calles volvían a ser pavimentadas con arcilla para evitar la acumulación de basura.

yacimiento fenicio

Restos de viviendas del yacimiento fenicio. Fuente

Cuando murió Mattan tendría unos 30 años, medía 1,77 y tenía una mal formación en su cráneo que haría que sus movimientos se vieran entorpecidos. A esta dificultad se le uniría una rotura de cadera y sordera. Serían estas características las que, capricho del destino, permitiesen el descubrimiento de la existencia del conocido fenicio. La vivienda de Mattan tenía una estancia principal rectangular, más grande que las otras colindantes, como si del salón de nuestras casas se tratase. A diferencia de las viviendas actuales, las otras habitaciones serían para los talleres, hornos y cocinas. En el horno, Mattan cocería los alimentos, sobre todo el pan, muy diferente al de ahora, pues se trataría de una especie de torta sin levadura. Al igual que nosotros, también tenía vecinos. Uno de ellos era alfarero, pues su torno de alfarería aún se conserva, así como el hueso y el marfil que usaba para decorar la cerámica.

Restos de Mattan

Restos de Mattan. Fuente

Si ahora salimos a la calle e intentamos cruzar la carretera, son los vehículos los que nos entorpecen el camino, y como mucho nos encontramos un perro, un gato o un gorrión volando a nuestro lado. En el caso de Mattan, obviamente, no se encontraría ningún vehículo (a motor), pero sí numerosos bóvidos, y como nosotros, a perros, que ya se encontraban domesticados; muchos restos de estos animales aún se conservan junto a los de Mattan. Resulta muy interesante ver como, a pesar del paso de los años, aún se conservan huellas de bóvidos sobre la arcilla.

Aunque ahora lo conocemos como Mattan, en un primer momento fue “bautizado” como Valentín, ya que se se descubrió un 14 de febrero.

La vida de Mattan transcurriría con normalidad a pesar de las dificultades que supondría su malformación craneal, pues sus movimientos se verían muy limitados y su agilidad brillaría por su ausencia. No obstante, esta característica que le ha hecho famoso a nivel mundial, también fue su perdición y el motivo de su desgracia.

Un día como otro cualquiera, en el asentamiento de los famosos navegantes, se produjo un gran incendio. Mattan, con sus movimientos entorpecidos, no podría correr ni coordinaría bien sus movimientos, motivos por los que no pudo esquivar el fuego y quedó atrapado.

Para su mala suerte, un resto de lo que posiblemente fuera una construcción, fue a caer en su fémur, rompiéndole el hueso. Cojo, sin poder moverse, ni desplazarse, quedó sobre la arena en posición de protección; mientras el humo comenzaría a introducirse en sus vías respiratorias impidiéndole la respiración, para morir, posiblemente, asfixiado.

Ahí, sobre la arena, quedó para la eternidad, pues su cadáver nunca fue enterrado. Tal vez lo abandonaran a conciencia, quizá nadie viese la escena, o el destino le guardaba un hueco en la eternidad. Sin duda, la tragedia de Mattan ha supuesto una rica fuente de información sobre el pueblo fenicio. Su malformación le costó la vida, pero a cambio, lo ha vuelto inmortal en el tiempo.


Bibliografía

  • Agencia Andaluza de Instituciones culturales, s.f., “Yacimiento arqueológico de Gadir”, juntadeandalucia.es [Online] Disponible en: https://www.juntadeandalucia.es/cultura/agendaandaluciatucultura/evento/yacimiento-arqueol%C3%B3gico-de-gadir (30/1/2017)
  • Dédalo bienes culturales s.l., 2014, “Cara a cara con Mattan”, dedalocultura.com. [Online] Disponible en: http://www.dedalocultura.com/2014/01/ (30/1/2017)
  • Historialia, s.f., “Gadir. La ciudad fenicia más antigua. Cádiz”, historialia.com. [Online] Disponible en: http://www.historialia.com/detalle/259/gadir-la-ciudad-fenicia-ms-antigua-cdiz (30/1/2017)
  • Menéndez Fernández, M., et al., 2012, Prehistoria reciente de la Península Ibérica, UNED, Madrid.

Manuel Bravo García

Estudiante del grado de Geografía e Historia en la UNED. Mi periodo preferido, la Prehistoria...

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