¿Por qué este cuadro es el más robado de la Historia del Arte? Hasta por Hitler… Los secretos de El Políptico de Gante

Son muchas las obras de arte que a lo largo de la historia han sido pretendidas por personajes poderosos. Ya sea por motivos económicos, simbólicos o de prestigio. Ejemplo de ello son autores como El Bosco y su Jardín de las delicias(1). Esta pintura ha escondido durante siglos mensajes ocultos, secretos de alquimia, sectas heréticas y un sinfín de incógnitas. Hasta el punto, de terminar por convertirse en una de las mayores obsesiones de Felipe II (2).

Misteriosas también son la obras de Leonardo Da Vinci, el genio más profundo de todos los tiempos (3). El pintor italiano, consiguió poner en jaque a gran parte de la comunidad de expertos científicos, devotos, investigadores e historiadores del arte, con sus archiconocidas pinturas: La Gioconda (4) (que también fue robada)  y La Última cena (5).

Menos popular quizá es el políptico de la Adoración del Cordero Místico (6) o Políptico de Gante, una obra que guarda también ambiciones ocultas, y que ha sido objeto de deseo de figuras tan relevantes de la Historia como Napoleón Bonaparte o el mismísimo dictador alemán, Adolf Hitler.

Políptico de Gante

La adoración del Cordero Místico, Jan y Hubert Van Eyck, 1432. Catedral de San Bavón (Gante) Fuente

¿Qué secretos esconde el Políptico de Gante?

¿Por qué es tan codiciada? ¿Qué secretos esconde?

Cuando los hermanos Van Eyck terminaron su obra (7), jamás pensaron que  sería la más robada de la Historia del Arte. Cierto es que el Políptico de Gante está considerado un hito en la historia de la pintura, por la forma de representar el espacio pictórico y la perspectiva. Además de ser una pintura revolucionaria. Es la primera realizada al óleo y obra maestra por excelencia de la pintura flamenca (8).

Pero dejando a un lado los aspectos técnicos (9), es incuestionable el misterio que alberga la obra. Deja prendado a todo aquel que la contempla, y no precisamente interesaba por sus cualidades artísticas, sino por lo que representa.

Ostenta el récord de ser la más robada de la historia, ¡hasta en trece ocasiones!

Superando a La Mona Lisa, a las obras de Vermeer o El Grito de Munch (10), el Políptico de Gante ha sido la más robada. Sufriendo además diversas desmembraciones. Ha sobrevivido a las guerras de religión, cayó en manos francesas con Napoleón, y fue reclamada en la Segunda Guerra Mundial por los nazis. En la actualidad, hace más de cincuenta años que descansa en su lugar de origen, la catedral de San Bavón. Eso sí, una de las tablas es una copia, porque la original… ¡fue saqueada!

Monuments Mens

Los Monuments Men recuperando el Políptico de Gante en la mina de Altaussee. Fuente

Una historia de robos y mutilaciones 

Un siglo después de su finalización, el retablo fue desmontado del altar de la catedral para ponerlo a salvo de los ataques iconoclastas calvinistas. Hubo que esconderlo durante años en el Ayuntamiento de la ciudad (11).

Apenas había comenzado el siglo XIX, cayó en manos de las tropas napoleónicas como botín de guerra. Los paneles laterales se fragmentaron para ser vendidos y los del centro acabaron en el Museo del Louvre. Los franceses, como siempre, barriendo para su casa (12).

Unos años después, el vicario de San Bavón decidió vender, previo robo, algunos de los paneles laterales del Políptico de Gante a un famoso marchante belga (13). Éste, a su vez, los vendió a otro coleccionista inglés (14), que acabó trasladándolos a Berlín ¡vaya lío! En esa misma década, el rey de Prusia (15), compró la colección que estaba en Berlín y los paneles del retablo se expusieron en el museo de dicha ciudad (16) ¿alguien da más?

Estando en la colección real prusiana, los seis paneles laterales comprados al coleccionista inglés se cortaron. Fue para exhibirlos en el mismo plano, anverso y reverso. Era una época donde importaba más la utilidad exhibicionista que la integridad misma de las obras, ¡y la pintura fue nuevamente mutilada!

Durante esta odisea, tuvo que hacer frente también a un incendio en la catedral, que puso en peligro los paneles que quedaban (17). Y por si fuera poco, limpiando los daños del fuego se desmontó un marco. Este marco revelaba por primera vez la inscripción de Hubert Van Eyck como coautor de la obra (18). Lo cual causó un gran revuelo. Aún a día de hoy hay dudas de si la inscripción es original o falsa. Después de pasar por tantas manos, cualquiera se fía (19).

Así que recapitulando. El siglo XX comienza con el retablo totalmente desintegrado. Los paneles centrales en San Bavón, los laterales (de Adán y Eva) en Bruselas, y el resto, en Berlín. Es entonces cuando estalla la I Guerra Mundial.

El expolio nazi

En el siglo XX, comienza a haber cierto consenso en proteger y prohibir el saqueo de obras de arte. Por lo que en el Tratado de Versalles (20), y como medida de reparación, se establece que Alemania debe entregar a Bélgica todo lo referido al robo de la gran obra artística (21). Es así como se recuperan los paneles del Políptico de Gante que se exponían entonces en Berlín. De los 440 artículos que dictaba el Tratado,  pocos fastidiaran tanto a los alemanes como el retorno forzoso de aquellos seis paneles. Al fin y al cabo, era casi lo único que exhibían en su museo.

Por fin, después de ser robado, rapiñado y falsificado, el retablo se exhibiría completo en Gante. ¡Por primera vez en más de un siglo! Pero cuando parecía que el retablo comenzaba a “sosegar”, sufrió un nuevo golpe en plena noche. Un ladrón se coló en la catedral, desmontó una de las tablas laterales (22) y dejó una nota en francés:

«Tomado por Alemania en virtud del Tratado de Versalles»

En esta ocasión, se llevaron uno de los paneles laterales. Los ladrones pidieron como rescate un millón de francos belgas, pero nunca apareció. El conservador del Museo de Bellas Artes de Bruselas, pintor (23) especializado en los maestros flamencos del siglo XV, empezó por su cuenta a copiar el panel desaparecido.

Un año después (24), los nazis ocupan Bélgica. Goebbels (ministro nazi de propaganda) envió a Gante a un hombre de su total confianza (25) a investigar el robo. La diócesis de Gante intentó poner a salvo las tablas, pero todos los papeles de la investigación belga casualmente habían desparecido. Así que con la excusa de recuperarla, ¡los nazis acabaron confiscando la obra! 

Hitler y la búsqueda de la tabla perdida

Es entonces cuando entra en escena la figura de Hitler. El fürher, en su delirio, teorizaba con que el retablo guardaba un mapa cifrado para encontrar los Arma Christi. Los instrumentos de la Pasión de Cristo. Entre ellos, la Corona de Espinas y la Lanza del Destino (26).

Hitler estaba totalmente prendado del arma que atravesó a Jesucristo. Pensaba que aquel que poseyera la Lanza Sagrada tendría el destino del mundo en sus manos. Algo que parece sacado de un guión de la famosa saga Indiana JonesAl dictador alemán le fascinaba tanto el ocultismo, que su obsesión era hacerse con el Santo Grial (27) y el Arca de la Alianza.

Esta obsesión contribuyó a que el Políptico de Gante siguiera siendo una de las piezas más anheladas del mundo (28). Desafortunadamente (para él) jamás pudo hacerse con todos los paneles del Políptico de Gante, pues uno de ellos era una copia del original.

Última parada

Políptico de Gante

Daniel J. Kern y Karl Sieber, miembros de los Monument’s Men contemplan el retablo en las minas de Altaussee. Fuente

Cuando las tropas aliadas entraron en Berlín, trataron de encontrar los tesoros robados. Una pista les llevó a los lugares donde se escondían las obras (29). El retablo vuelve a aparecer al termino de la II Guerra Mundial en las famosas minas de sal austriacas de Altaussee. Se encontraba junto a varios miles de obras de arte saqueadas por los nazis por toda Europa (30).

La vuelta a casa de la obra, dirigida por el general Eisenhower fue épica. Los belgas lo recibieron como a un héroe nacional ¡no es para menos!

 

 

Políptico de Gante

El Políptico de Gante sin el panel de los “Jueces Justos”. Fuente

Aunque antes de llegar, sufrió también un aterrizaje forzoso en Bruselas, por problemas mecánicos del avión que lo transportaba.

A día de hoy, el Políptico de Gante puede contemplarse (31) en la ciudad belga de Gante, alejado ya de todo aquello que vivió durante más de seis siglos.


Referencias

(1) El jardín de las delicias es una de las obras más conocidas del pintor holandés Jheronimus Bosch (1500-1505) Museo de El Prado, Madrid.
(2) Felipe II fue uno de los coleccionistas más entusiastas de El Bosco. Existe una leyenda bastante extendida que asegura que cuando Felipe II se hallaba agonizando, pidió que le llevaran a su habitación todas las pinturas del holandés para fortalecerse moralmente. Especialmente, quería morir frente al tríptico El jardín de las Delicias.
(3) Leonardo Da Vinci está considerado como el más grande genio universal del Renacimiento y sigue siendo un personaje misterioso, enigmático, fascinante y parcialmente conocido.
(4) El 21 de agosto de 1911, Vicenzo Peruggia, empleado del Louvre, sustrajo del museo La Gioconda, robando el cuadro más famoso de la Historia del Arte.
(5) En el año 2003 se publicó el libro El Código Da Vinci. Novela esotérica de misterio detectivesco escrita por el escritor Dan Brown volviendo a poner de moda una de las pinturas más importantes y famosas de la historia: La Última Cena. En su argumento, se especulaba que en el cuadro una de las figuras centrales no era la del apóstol Juan, sino la de María Magdalena, la cual supuestamente habría tenido descendencia con Jesucristo.
(6) Conocido también como Políptico de Gante Altar de Gante. Charney, 2011.
(7) Está considerada como una de las obras maestras del arte belga. Forma parte del conjunto de las siete maravillas de Bélgica.
(8) El políptico se compone de 12 tablas pintadas al óleo por ambos lados y constituye la última obra de la Edad Media y la primera pintura del Renacimiento.
(9) Forman parte también del políptico una parte superior con las figuras desnudas de Adán y Eva. En 1781, al emperador José II de Habsburgo le pareció mal que Adán y Eva estuvieran desnudos, sobre todo porque esos desnudos no eran para nada idealizados, sino muy realistas. Por ejemplo con Eva con el vientre inflado por el embarazo. Así que mandó reemplazarlo por otros vestidos con pieles de oso, realizado por Victor Lagye. En 1861, los desnudos se venden a la Galería Nacional de Bruselas. Posteriormente, los originales volvieron al retablo y el reemplazo sigue aún hoy en la catedral de Gante.
(10) El Grito de Much ha sido robada en varias en ocasiones. En 1994, fue sustraído de la Galería Nacional de Oslo. A plena luz del día, por una banda de ladrones encabezada por Pal Enger, que tardó menos de un minuto en robarlo. La osadía de los ladrones fue tal que dejaron una nota en la que se leía “gracias por la falta de seguridad”.
(11) En 1566 se producen violentos disturbios protestantes, conocidos como la Iconoclasia de Gante. Para los calvinistas, el retablo encarnaba todo lo que había de malo en el catolicismo: imágenes, el rezo al ídolo y el pago terrenal a cambio de indulgencias.
(12) La Revolución francesa desató el saqueo de arte para exponerlo ante el pueblo. Los paneles centrales del retablo fueron confiscados y enviados al Louvre en 1794 por el asesor artístico de Napoleón, Dominique Vivant Denon. En 1815, Luis XVIII, tras la derrota napoleónica en Waterloo y agradecido con la ciudad que lo acogió en esa época convulsa, los devuelve a Gante.
(13) El marchante belga Nieuwenhuys no solo encargaba robos a domicilio para sacar lo que fuese del país a quien pudiese pagarlo. Colocaba también originales o copias que, por supuesto, vendía como auténticas.
(14) El coleccionista inglés residente en Berlín, Edward Solly, recibió los originales robados por el cura de San Bavón.
(15) En 1821, Federico Guillermo II de Prusia exhibió parte del retablo en el museo berlinés Kaiser Friedrich.
(16) Después de la I Guerra Mundial, la iglesia de Gante recuperó los paneles laterales gracias al Tratado de Versalles (1919). Esto obligaba a Alemania a devolver ésta y otras obras como reparación de guerra a sus legítimos propietarios. Esterow, 2008, p. 22.
(17) En 1822 la catedral de San Bavón sufre un incendio que afecta a la obra.
(18) La obra fue finalizada en 1432, y aunque casi todo el mérito se le atribuyó a Jan van Eyck, lo cierto es que fue su hermano Hubert el que comenzó con las labores.
(19) Se sabe que Hubert fallece a las pocas semanas de iniciarla, y la termina seis años después Jan. Esto da idea de la ejecución real de cada uno. Más allá de que el diseño general fuese o no conjunto.
(20) El 28 de junio de 1919, medio año después de finalizar la Primera Guerra Mundial, se firmó el Tratado de Versalles entre Alemania y los aliados. A partir del cual, se exigía a Alemania que reparara los daños causados durante el conflicto.
(21) El artículo 247 del Tratado de Versalles señalaba específicamente que Alemania debía devolver a Bélgica dos obras artísticas de importancia capital: los seis paneles de la Adoración y el tríptico de La última cena de Dierick Bouts.
(22) La noche del 11 de abril de 1934 alguien se cuela en la catedral, desmonta el panel que representa a los Jueces Justos y se lo lleva. Dejó una extraña nota que reza “Tomado por Alemania en virtud del Tratado de Versalles”
(23) El panel desaparecido fue sustituido por una copia hecha por uno de los mayores falsificadores de pintura flamenca de todos los tiempos, Jef van der Veken. Exigió un precio equivalente a la cuarta parte del rescate, unos 250.000 francos belgas de 1957. Sería imposible de distinguir, dada su habilidad de falsificador. Sin embargo, entre los rostros de los personajes se atrevió a dar a uno de ellos las facciones de Leopoldo III, el entonces rey de los belgas. En el reverso escribió: «Lo hice por amor / y por deber. / Y para resarcirme / tomé prestado / del lado oscuro».
(24) En mayo de 1940, las tropas nazis ocupan Bélgica.
(25) Heinrich Köhn, hombre del Departamento de Protección del Arte nazi.
(26) Entre otros, uno de los objetos que deseaba tener entre sus manos era la Lanza de Longinos. El arma que un soldado romano clavó a Jesucristo en la cruz. Una leyenda afirmaba que su poseedor no perdería jamás una batalla.
(27) El motivo central del retablo es el Cordero de Dios. Vertiendo su sangre en un cáliz de oro, el Santo Grial: irresistible tentación para Hitler.
(28) Y no solo eso, también se creía que el Políptico de Gante escondía claves y referencias a temas teológicos y paganos. Referencias que Van Eyck podría haber camuflado.
(29) Hermann Bunjes, experto en escultura francesa y jefe de la brigada ERR. Confesó la ubicación de los almacenes en los que se guardaban las piezas robadas. El depósito de arte más destacado era el de la mina de sal abandonada de Altaussee (en los Alpes austríacos, cerca de Salzburgo)
(30) Los célebres Monument’s Men, cuerpo especial de los ejércitos Aliados dedicado a rescatar y poner a salvo el arte expoliado por los nazis. Encuentran y salvan el Políptico de Gante de ser destruido por las tropas alemanas en retirada. Esdel y Witter, 2012.
(31) Desde 2012 está siendo sometida a una profunda limpieza y restauración que se prevé no concluirá hasta este mismo año.

Bibliografía

  • Charney, N., 2011, Los ladrones del Cordero Místico, Ariel, Barcelona.
  • Esdel, R, M. y Witter, B., 2012, The Monuments Men, Destino, Barcelona.
  • Esterow, M., 2008, “El Cordero de Dios desaparece RADAR Ocio, Cultura y Estilos, 12. [En Línea] Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/2001/suple/Radar/01-04/01-04-08/nota5.htm. (19 de septiembre de 2017)
  • Yarza, J., 2006, “Van Eyck” Descubrir el Arte, biblioteca de grandes maestros, Arlanza Ediciones, Madrid.

Lucía López Minguez

Graduada en Humanidades por la Universidad de Castilla-La Mancha. Máster en Historia del Arte Contemporáneo español por la UCM y Máster en Formación del Profesorado en la Universidad Alfonso X el Sabio de Madrid. Apasionada de la Historia en general y del Arte en particular. Estudiante de Doctorado en investigación en Humanidades, Artes y Educación.

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