Mujeres de mala vida: prostitución en la Grecia Clásica

Si viajamos a la Grecia Clásica observamos que la figura femenina estaba dentro de un fuerte sistema patriarcal, subordinada a la figura del hombre (padre, esposo o hijo). Siendo su principal función la de esposa, madre, conservadora del núcleo familiarDe esta forma, el espacio predominante de ésta era el oikos (casa). Es decir el ámbito privado, que la excluía del espacio público, el cual pertenecía a los hombres y a otro tipo de mujeres: las prostitutas o mujeres de mala vida. Aquellas, que proporcionaban erotismo y placer a esos hombres que rezumaban testosterona.

Prostitución

Gema oval, Grecia S. I.V a.C. Museum of Fine Arts.  Fuente

Precisamente, el objetivo de este artículo es acercarse a “las mujeres de mala vida”, que poseían un rol y una situación totalmente diferente a lo que marcaba la sociedad griega.

Rameras de primera y de segunda

Friné y la prostitución

Joseph Frappa, Friné, 1904. Fuente

En la Atenas del S.VI a.C., el sabio político Solón tuvo la genial idea de crear las Leyes de Digesto, con el objetivo de legalizar la prostitución. Ya de paso, fomentaba la prostitución low cost, a través de la creación de burdeles públicos para los atenienses, dependiendo del nivel adquisitivo de los clientes. Porque, en Grecia no era lo mismo un filósofo que un agricultor. ¡Dónde va a parar! Pero, como buen político y alma caritativa, no dejó a sus compatriotas sin el acceso al placer, las fiestas y las orgías. ¡Prostíbulos para todos!, como recogía Ateneo (1):

 

Nuestra ciudad rebosa de pobres chicos a los que la naturaleza obliga duramente, que se perderían por caminos nefastos: para ellos, has comprado, y después instalado en diversos lugares, a chicas muy bien equipadas y dispuestas.

Prostitutas de tercera: Las dicteriades/pornais

Pertenecían al sector low cost de la prostitución y vivían en condiciones precarias, ya que, para muchas, era la única manera de subsistir; otras, simplemente, eran compradas como esclavas para desempeñar dicho trabajo. De ahí que fuera un grupo formado por mujeres de diferentes orígenes: extranjeras, viudas venidas a menos, mujeres sin recursos… Muchas ejercían su profesión en la calle de forma independiente, pero por lo general residían en burdeles administrados por las polis, públicos, o bien en burdeles privados gestionados por una antigua prostituta retirada.

Las fuentes apuntan a que eran mujeres con escasa educación. Destacaban por utilizar maquillajes, peinados, y vestidos muy llamativos. Se las calificaba de  farsantes por utilizar mecanismos exagerados que desviaban la atención de sus desperfectos físicos. A los griegos no les iba la publicidad engañosa, prueba de ello es la indignación que mostraba el  traumatizado poeta Alexis (2):

Resulta que una es bajita: corcho en los zapatos lleva cosido. Que es alta: calza chilena fina (…) Una no tiene caderas: las lleva cosidas bajo la ropa, de manera que le jalean la belleza de sus nalgas (…) Que alguna  parte de su cuerpo es bella: la muestra desnuda.

Pese al ingenio de estas mujeres para con sus “pobres” clientes, eran las más solicitadas porque eran las más asequibles.

Prostitutas para clientes VIP: hetairas y auletrides

Las hetairas

Sólo unos pocos tenían acceso a estas prostitutas. ¡Mucha mujer para un simple ateniense! Cultivaban un sin fin de virtudes: elegantes, cultas, buenas oradoras, hermosas, sexys y sobretodo poseían capacidad para soportar a filósofos, políticos y artistas bohemios. Con esa paciencia que llegaron a desarrollar, resulta lógico que fueran consideradas mujeres “libres”. Podían moverse dentro del ámbito masculino (banquetes, reuniones, fiestas…), tener cierta autonomía económica y casa propia para descansar de los debates filosóficos y planes de guerra. Algunas fueron Leontion, (amante de Epicuro), Teodota (amante de  Sócrates) o Lais de Corinto (amante de Alcibiades y Demóstenes). De esta última, conservamos una confesión que nos indica cómo podía llegar a ser el perfil de sus “respetables clientes”.

Si vosotros supieses lo que me piden y lo que me hacen estos hombres a los que vosotros llamáis filósofos  cuando están solos conmigo. (3).

Un caso relevante
Afrodita

Afrodita de Cnido, Praxíteles. Gliptoteca de Munich. Fuente

Pero, la más famosa de todas fue Friné (S.IV a.C.), cuya vida está envuelta entre la realidad, mito y cotilleo (4). De ella sabemos que era conocida por su gran belleza y por ser la amante de varios artistas, destacando Praxíteles. Este se inspiró en su figura para realizar su Afrodita de Cnido. Pasó a la historia por el juicio en el que fue procesada por maleducada, cuando  uno de sus frustrados clientes decidió acusarla por falta de respeto a los rituales. Su abogado, consiguió que fuera declarada inocente dando algo de emoción al tribunal. Cómo buen ateniense, provocó un escándalo digno de la prensa rosa: declaró que un cuerpo tan bello no podía ser dañado con un castigo injusto y la para demostrar de lo que hablaba, la avispada Friné procedió a desnudarse delante de todos. Caso resuelto. ¡Juicio ganado! Friné 1-Tribunal 0. 

Las auletrides

Estas mujeres eran las preferidas de las clases medias. Bailarinas, flautistas, cantantes y animadoras de fiestas… que en algunas ocasiones ofrecían sexo a un protector que ellas elegían. No todos los hombres podían económicamente mantener una relación basada en el interés. Cómo fue el caso de Lamia, cuyo protector fue Demetrio de Macedonia. Personaje poderoso al que consiguió engatusar haciéndolo creer que era el único en su vida.

La prostitución sagrada. ¡Con el templo hemos topado!

En los templos griegos no todo era rezar, pues en ellos también se organizaban sus orgías y juergas. Eso sí, dedicadas a Afrodita, porque ante todo era prostitución sagrada y las mujeres que allí ejercían no eran prostitutas, se las conocía como servidoras del templo. Se conoce que el término pornai o hetaira, no tenía el nivel suficiente para los templos.

Y ¿qué hacían estas “servidoras”? Su principal función era ejercer la prostitución para enriquecer al templo y después rezar a Afrodita. De hecho, en Corinto era costumbre que sus clientes les pidieran que rezaran por ellos para conseguir victorias, como fue el caso de las Guerras Médicas…

Por ello, cuando los corintios dedicaron una placa a la diosa (…) Pusieron el nombre de cada una de las prostitutas que  entonces hicieron la súplica. (5)

Para llegar a ser miembro de este “selecto club de servidoras”, tenías que ser donada de forma pública o privada al templo en señal de agradecimiento. Como por ejemplo en  Locris, donde los hombres tuvieron la idea de realizar un pacto con el templo por el cual si ganaban la guerra contra el tirano Leofrón de Regio, consagrarían la virginidad de las doncellas al templo. O lo que es lo mismo: ellos van a la guerra y a cambio prostituyen a sus mujeres durante una temporada en el templo (a ellos no se les ocurre prostituirse) y el templo se enriquece. Como resultaron victoriosos, según Justino, este ritual se llegó a poner en práctica (6)

No hemos inventado nada…

Prostitución

Peliké, 430 a.C.,Cortesana y cliente. Museo Arqueológico de Atenas. Fuente

En definitiva, la prostitución en la mayoría de polis griegas fue un oficio legal  y un negocio muy rentable a nivel público y privado. Existía una variedad que cambiaba en función del nivel adquisitivo y la demanda del cliente. Recordad que había griegos, y griegos.

Así, mientras que en la prostitución de burdel las mujeres vivían en condiciones pésimas y servían  para satisfacer la necesidad sexual del hombre. En la prostitución de lujo, las mujeres tenían un perfil más refinado, “libertad” y podían elegir a sus clientes.

Es decir, la prostitución era algo totalmente normalizado en la sociedad griega y en el ámbito masculino. Tanto, que la esposa debía permitir y aceptar que su marido buscase el placer en otras mujeres. Quizás, un descanso para ellas que por unas horas perdían de vista a sus maridos. 


Referencias

(1) Ateneo, Banquete de los eruditos, XII, 23.

(2) Alexis.,103, K.A.

(3) Trujillo., El amor carnal en la Grecia Clásica, p. 111.

(4) Plinio., XXXV, 79-97  y D. Laercio., VI, 60

(5) Ateneo., Deipn., XII.

(6) Justino., XXI, 3, I-8


Bibliografía

  • Bengtson, H., 2005, Historia de Grecia, Biblioteca Historia Universal, Madrid.
  • Domínguez Monedero, A.J.,  2001, “Las esclavas sagradas de Afrodita”ARYS ,4, pp. 111-140.
  • Eslava Galán, J., 1997, Amor y sexo en la antigua Grecia, Temas de hoy, Madrid.
  • López Trujillo, F., 2012, El amor carnal en la Grecia Clásica, Edimat Libros, Madrid.
  • Mosse, C., 1990, La mujer en la Grecia Clásica, Nerea, Madrid.

Rocío Rivas Martínez

Licenciada en Historia y Antropología Social/Cultural (UAM) Además, de poseo un Máster Superior en Recursos Patrimoniales y Turísticas. Así mismo, mi experiencia radica en el ámbito turístico (guía, informadora y elaboración de proyectos de difusión), arqueología,educación, divulgación, conferencias y publicaciones de carácter histórico, antropológico y arqueológico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *