Bulímica, analfabeta, sucia y reina, así fue Luisa Isabel de Orleans

Luisa Isabel de Orleans

Retrato de Luisa Isabel de Orleans por Jean Ranc, Museo del Prado. Fuente

El 11 de diciembre de 1709 tras cuarenta horas de parto en el Palacio de Versalles, María Francisca de Borbón, mademoiselle de Blois, tiene para su desgracia una niña sana. ¿Por qué una desgracia? Porque después de haber tenido cuatro hijas y un solo hijo con Felipe II de Orleans, duque de Orleans, deseaban tanto él como su amante durante trece años tener otro varón. No fue del agrado de sus abuelos paternos (1), como tampoco lo fue de sus abuelos maternos (2).
No tenía derecho a un nombre de pila, así que se la conoce durante sus primeros años de vida como mademoiselle de Montespan. Vive durante cinco años en el Palais Royal de París junto con sus criadas y su nodriza madame de Endroit; después será llevada al convento de Saint- Paul-les-Beauvais, al norte de París. Durante su estancia en el convento, hasta la edad de trece años, no recibirá ninguna educación ni tampoco conocerá la palabra límite, siendo su comportamiento el equivalente al de un animal salvaje.
En 1721, Luisa Isabel de Orleans tiene 13 años y, como todas las mademoiselle de su tiempo, debe de dar el paso más importante de su vida: el matrimonio. Sin embargo, ¿quién es el candidato adecuado? En este caso eligen como futuro marido al príncipe de Asturias y heredero de la corona española, el príncipe Luis, hijo de Felipe V de España y María Luisa Gabriela de Saboya. Para la negociación del matrimonio se nombran a dos embajadores extraordinarios: el duque de Osuna por parte de Felipe V, y el duque de Saint-Simon por parte de su padre.
Antes de que se firmen las capitulaciones matrimoniales, hay varios problemas por resolver: el primero es que Luisa Isabel no está bautizada y no ha hecho la comunión ni la confirmación; es más, ni siquiera tiene un nombre propio, así que hay que acelerar el proceso para que pueda casarse. El 22 de Octubre de 1721 es bautizada en el Palais Royal, ella misma elige su nombre, y el padrino es Luis XV; el 31 de Octubre hace la Comunión y el 16 de noviembre la Confirmación. Le enseñan a leer y escribir, aunque por la falta de práctica olvida lo aprendido, y la visten a la española, algo que a ella no le desagrada.
El 20 de Enero de 1722 se casa en Lerma la futura princesa de Asturias con su sobrino Luis; la unión es llevada a cabo por el cardenal Francisco de Borja. No hay noche de bodas, ya que los contrayentes son demasiado jóvenes. Mantendrán relaciones un año más tarde, llegando incluso el príncipe de Asturias a sentir inseguridad ante su esposa por ser demasiado espabilada.
Luisa Isabel de Orleans cae enferma debido, según los médicos, al cansancio acumulado por el viaje y la acumulación de emociones. No fue precisamente una paciente fácil, ya que no hacia caso de los tratamientos, a pesar de ello era presionada para asistir a los bailes en su honor. Luis en ese tiempo se dedica tan solo a sus aficiones: cazar, la música y la pintura y apenas ve a su esposa. Mientras tanto, Luisa Isabel de Orleans aprende español, un idioma que se le dará muy bien.

Luis I

Retrato de Luis I por Jean Ranc, Museo del Prado. Fuente

En 1724 Felipe V abdica en su hijo Luis; el 9 de febrero de ese mismo año en España dos nuevos reyes: Luis I y Luisa Isabel de Orleans. Este nuevo papel es para ella el principio de la locura por la que sera objeto de burlas y críticas tanto en España como en Francia.
En la Actualidad, a Luisa Isabel de Orleans le hubieran diagnosticado Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) y la bulimia; pero como la psicología no existía como disciplina en la Edad Moderna, tan solo tenemos descripciones anecdóticas sobre el comportamiento de la reina.
Para empezar, no sabe comportarse en público, se dedica a eructar y ventosear delante de todos, se sienta en el suelo y cuando está aburrida, a hacerse pasar por muda y sorda. Respecto a la alimentación no come en público, pero eso no quiere decir que no se alimente. Engulle dulces, ensaladas, comidas frías –bastante frías– y le gusta echar mucho vinagre a las comidas, especialmente a los rábanos, llegando incluso a comer el lacre de las cartas; además tiene problemas con el alcohol, ya que ingiere una gran cantidad de cerveza y vino llegando a estar borracha en público.
No se asea con demasiada frecuencia, así que es normal verla sucia y que apeste en público, y nunca lleva ropa interior ni zapatos. Le gusta trepar por los árboles, enseñar sus genitales y bajar las escaleras con un camisón transparente. Algunas de sus anécdotas más conocidas muestran que en una ocasión se quitó el vestido en público y limpió con él el suelo durante horas; en otra ocasión la encontraron desnuda jugando con las damas de compañía.

Luisa Isabel de Orleans

Dibujo de Luisa Isabel de Orleans. Fuente

Luis I, cansado del comportamiento tan inapropiado de su esposa, decide pedir ayuda a sus padres y encerrarla en una torre del Alcázar para que cambie de comportamiento. El encierro durará dos semanas.
La tragedia llega en 1724 cuando Luis I fallece por culpa de la viruela, enfermedad que también tiene su esposa. Nadie la quiere en España y, una vez que Felipe V vuelve a ser rey, decide expulsar a Luisa Isabel de Orleans del país. Se le asigna el palacio de Vincennes en París, corriendo los gastos de manutención  por valor de 300.000 escudos al año a cargo del rey de España.
Sus últimos años son aun peores, ya que se dedica a comer compulsivamente dulces, llegando a estar obesa y teniendo problemas de insomnio que no le permiten distinguir los horarios de las comidas: por ejemplo almuerza a las cinco de la mañana.
Finalmente, muere el 16 de Junio de 1742 a la edad de 32 años, debido a problemas nefrológicos. Ni Versalles ni Madrid se hicieron cargo del funeral, así que su familia pagó el entierro. Está enterrada en la iglesia de san Suplicio y no en el Escorial, como debería de estarlo, ya que fue durante dos tormentosos años reina de España.


Referencias

(1) Felipe I de Borbón-Orleans, primer duque de Orleans, y su esposa Isabel Carlota de Baviera.
(2) Luis XIV de Borbón y su esposa Francisca Atenea de Rochechouart de Montemart, marquesa de Montespan.


Bibliografía

  • Rubio, M. J.,  2009, Reinas de España, Siglos XVIII-XXI De María Luisa Gabriela de Saboya a Letizia Ortiz, La esfera de los libros, Madrid.
  •  Vallejo-Nájera, A., 2006, Locos de la historia, La esfera de los libros, Madrid.
  •  Vega, J., 1943, Luis I de España (El rey silueta), Afrodisio Aguado, Madrid.

 

EugeniaCiruela

Licenciada en Humanidades e Historia por la Universidad de Cádiz, experta en Gestión Cultural, Máster en Estudios Hispánicos por la Universidad de Cádiz y Estudios Americanos por la Universidad de Sevilla. Becaria de formación en biblioteca en la Universidad de Sevilla y estudiante del Máster en Género, Identidades y Ciudadanía por la Universidad de Cádiz y Doctorando en Historia, especialidad en Historia de América, por la Universidad de Sevilla . Mis intereses son la Historia de las Mujeres, Historia de América, Historia Moderna, Arte, Política, Literatura y Cine.

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