Monja, travesti, soldado y mujeriega; lo tenía todo. Catalina de Erauso

Y pues no las dotó Dios ni del ingenio que piden los negocios mayores, ni de fuerzas las que son menester para la guerra y el campo, mídanse con lo que son y conténtense con lo que es de su parte, y entiendan en su casa y anden en ella, pues las hizo Dios para ella sola (1). Esto tan bonito escribía Fray Luis de León sobre las mujeres a finales del siglo XVI. Cualquiera diría que Catalina de Erauso se …

El saber no ocupar lugar…