¡Tapáos las vergüenzas! O cómo se censura a los artistas renacentistas

Qué bonita la censura, qué útil, ¡qué maravilla! ¿Qué es eso de ir enseñándolo todo? Eso debieron de pensar los asistentes al Concilio de Trento entre 1545 y 1563. (1) Este Concilio establecía, entre otras cosas, que los santos estaban a la altura de la misa, así que nada de meterse con ellos. (2) Sus imágenes debían exponerse en los templos, y recibir unos honores dignos de su condición. Por medio de las historias de nuestra redención, expresadas en pinturas…

El saber no ocupar lugar…