El flamenco, el chupito digestivo, la moda de cortarse el flequillo… Ziryab, el “influencer” andalusí

Hoy sería un “influencer”. Por donde pisó llevó la tendencia, la última moda. Ab ‘l –Hassan  ̓Ali b. Nafi ̓ (789 – 857), Ziryab para los amigos. Fue un adelantado a su época, un humanista antes del Humanismo, un Leonardo andalusí. Natural de Bagdad, los avatares del destino quisieron que llegara a Córdoba con un glorioso cometido: el florecer de al-Andalus.

Las luces de al-Andalus… destino para Ziryab

Los emires y califas hispanomusulmanes hicieron de al-Andalus la civilización más adelantada de Occidente por aquel entonces.  Mejoraron su economía, agricultura e industria, y lo convirtieron en un foco de cultura que iluminaría después a Europa. Así es, hubo un tiempo en el que la Península Ibérica fue un ejemplo a seguir. 

Ideológicamente, al-Andalus estaba muy lejos de Oriente, cuna del Islam. Por influencia de la idiosincrasia y el ambiente peninsular, siempre tan relajado y laxo, se fueron suavizando algunas normas sociales. ¡Si es que como en España no se vive en ningún sitio! Por ejemplo, la mujer gozaba en al-Andalus de mayor libertad que en el resto del mundo islámico, al menos en la clase social alta. Hubo mujeres cultas que se distinguieron y llevaron una vida bastante independiente e interesante. La cordobesa Wallada fue una de ellas, gran escritora y poetisa. Además, los hispanomusulmanes consumían vino, con independencia de su condición social, a pesar de la estricta prohibición incluida en el Corán acerca de turbarse con el jugo de la uva fermentada.

Se dice que Ziryab, debido a celos, envidias y trifulcas por su superioridad como músico, tuvo que abandonar la corte de Bagdad. A su mentor no le sentó nada bien que aquel chavalillo al que llamaban “el mirlo negro”, por el color oscuro de su piel y el dulce sonido de su voz, fuera mejor que él. Esto es lo que pasa cuando superas al maestro, que te destierran. Como músico salió de su tierra, y a la corte cordobesa llegó como poeta, gastrónomo, estilista… ¡gran adquisición la de Abd al-Rahmān II!

El padre del flamenco

Miniatura andalusí

Miniatura del manuscrito andalusí que narra el romance de Bayad y Riyad, de principios del siglo XIII. Fuente

Los hispanomusulmanes fueron muy aficionados a todo tipo de música en todas las épocas. No había festejo ni reunión donde faltara la música. Al bagdadí todo este panorama le debió fascinar, tanto fue así que, fundó en Córdoba lo que puede considerarse el primer conservatorio de música de Europa. Él mismo ejerció como pedagogo musical, revolucionando los métodos de la enseñanza de este arte. Con Ziryab entraron en la Península las melodías orientales de origen grecopersa, que son la base de buena parte de músicas tradicionales como el flamenco.

Aunque el flamenco es una amalgama autóctono de todos los elementos culturales que se asientan en el sur peninsular, este cante jondo andaluz tiene auténtica afinidad con el cante folklórico indo-pakistaní. (1)

Fueron tales sus innovaciones que introdujo una quinta cuerda en el laúd árabe, convirtiéndose en el abuelo de la guitarra española. Sí, a Ziryab le debemos las buenas intenciones de ese amigo “pesado” que saca la guitarrita a la mínima de cambio.

Y para comer… ¡espárragos!

El refinamiento culinario del músico no tenía parangón. Introdujo el arte de la ornamentación de los platos y el orden en que debían servirse, finuras casi desconocidas en la tosca Europa del medievo. Los europeos cristianos seguían un protocolo a la hora de sentarse a la mesa, pero el nivel de complejidad y elegancia de la mesa musulmana no conocía rival. De primero sopas y entremeses, de segundo pescados y carnes, de postre dulces y para concluir, una copita de licor. Un genio.

Jarrón Alhambra

Jarrón de las Gacelas, procedente de la Alhambra. Fuente

No hay constancia de su antigüedad, pero la costumbre de las madres que gritan ¡a cooomeeer!, como trampa para poner la mesa, es probable que existiera ya.

También aportó la costumbre de beber el vino en copas de vidrio, en lugar de vasos de oro y plata, para así contemplar el brebaje. Y el burdo lino que usaban los europeos como manteles lo sustituyó por cuero fino. Qué pájaro este “mirlo negro”.

De su mano llegaron también numerosas recetas de la cocina oriental, como las albóndigas o los espárragos, cuyos brotes crecían espontáneamente en al-Ándalus. También algunos postres que seguimos comiendo en Navidad, como el turrón, los polvorones o los mazapanes.

Cuando cortarse el flequillo no fue un drama

Como artista creador de belleza que fue, también le gustaba observarla, y es por eso que metió mano en el asunto de la moda. Promulgó un calendario de la moda, aconsejando el uso del blanco para el verano, la variedad de colores para la primavera y los tonos pardos para el otoño y el invierno (2). La moda de cortarse flequillo, algo que sólo puede ser un triunfo o una tragedia, nunca un término medio, también la aportó él. Antes de él lo que se llevaba era la melena larga con la raya en medio. Fue la influencia innovadora de Ziryab la que trajo un corte corto y redondeado, tanto para hombres como mujeres.

Sala reyes Alhambra

Detalle de la Sala de los Reyes, de la Alhambra. Fuente

No contento con todas sus aportaciones estéticas, fundó en Córdoba una especie de instituto de belleza. Allí iban las cordobesas distinguidas a aprender a utilizar afeites, desodorantes, pastas depilatorias y pastas dentífricas para frotarse la dentadura con ayuda de unos bastoncillos de palo. ¿Quién diría que la Córdoba del siglo IX llegó a tener unas 800 fuentes y 600 baños públicos (3), cuando en Europa casi ni se lavaban y la costumbre era el “¡agua va!”?

Ocio y supersticiones

Miniatura ajedrez aporte Ziryab

Página miniada del libro sobre el ajedrez de Alfonso X el Sabio. Fuente

Según parece, el ajedrez, pasatiempo de la gente culta inventado en la India, también fue introducido en Europa por el músico. Y como lo bueno nunca es tan bueno, también le debemos a Ziryab algunas supersticiones persas que vinieron con él y todavía mantenemos. Todos hemos oído el miedo a los espejos rotos, la idea de que el que juega con fuego se orina en la cama y el pánico al número 13.

Mucho de lo que somos hoy en día se lo debemos a una civilización tan sensual, refinada y culta como la andalusí. Ha marcado nuestra historia y carácter durante ocho siglos. Y también a personalidades como Ziryab el bagdadí, que nos han dejado una valiosa herencia que se mantiene poderosa ante el inexorable paso del tiempo.


Referencias

1 Balouch, A., 1955, p. 7.

2 Cardoso, E., 2013, p. 5.

3 Greus, J., 1988, p. 19.


Bibliografía

  • Balouch, A., 1955, Cante jondo (su origen y evolución), Ediciones Ensayos, Madrid.
  • Cardoso, E., 2013, “Ziryab en el Muqtabis II. La orientalización de Córdoba de ‘Abd ar-Rahman II: De los perfumes al funcionalismo de la corte”, Revista electrónica Historias del Orbis Terrarum, 11, pp. 50 – 65. [En línea] Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4509887 (10/05/2017)
  • Gómez, M., 2012, “La poesía amorosa árabe y su influencia en el al-Andalus, Anuario de Lingüística Hispánica, XXVII, pp. 57 – 69. [En línea] Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4132244.pdf (09/10/2017)
  • Greus, J., 1988, Así vivieron en al-Ándalus, Vida cotidiana, Madrid.
  • Ismail, M., 2010, “La música de Ziryáb, puente entre Bagdad y Córdoba”, Arte y Ciencia: Creación y responsabilidad, 2, pp. 283 – 296. [En línea] Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3677009 (12/05/2017)
  • Macías Brevis, S., 2010, Ziryab. El mágico cantor de Oriente, Ánfora Nova, Córdoba.
 

Ana Martínez-Acitores González

Graduada en Historia del Arte por la Universidad de Valladolid. Máster en Europa y el mundo atlántico: poder, cultura y sociedad por la Universidad de Valladolid. Doctoranda y autora del libro "¿Realidad o ficción? Arte e historia en Juego de tronos".

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